me fui a Tokyo durante algo más de 10 meses, descubrí que había dilapidado la herencia de una abuela que nunca tuve y regresé al hogar paterno del que nunca más lograré escapar...me queda el consuelo de que por lo menos, ahora siempre que quiero puedo comer jamón y beber vino.
si has llegado hasta aquí en busca de informaciones útiles mucho me temo que te vas a decepcionar, esto es un blog a-didactico del que poca cosa seria se puede esperar